martes, 25 de agosto de 2015

LOS 4 FANTASTICOS (2015)

Otro de los muchos blockbusters nefastos de este verano 2015 es la cuarta revisión que sufren Los 4 Fantásticos en su adaptación al cine. Y es que parece ser que cuesta mucho conseguir una buena película de Reed Richards y sus amigos. Pero, exactamente, ¿en qué falla la película?

Reed Richards es un joven científico que lleva toda su vida trabajando en la creación de una puerta dimensional. Cuando lo consigue, llama la atención del Instituto Baxter, liderado por el Profesor Storm, y consigue captarlo para que trabaje junto a sus dos hijos, Sue y Jimmy en una puerta a gran escala, que sea capaz de transportar personas. Lo que no saben es los problemas que pueden tener más allá de las puertas, y que desencadenará en un accidente que les produzca mutaciones físicas...

Desgraciadamente para los más fans, la franquicia de los 4F pertenecen a la Fox, por eso se quedan fuera de las Fases que ha diseñado la Marvel para su saga fílmica de superheroes. Y es una pena, porque no parece que lo esten haciendo mal del todo, aunque a veces el hype es demasiado tendencioso. Pero los 4F siguen apartados, y lo que es peor, en manos de una productora que en tres intentos no ha sabido dar con la fórmula adecuada para conseguir llevar con éxito la franquicia a las salas de cine.

El problema, según las palabras de Josh Trank (Chronicle), es que la Fox se ha inmiscuido demasiado en el proyecto, metiendo la tijera y desvirtuando todo el montaje que él mismo habia diseñado. Pero seamos francos, viendo la película, este problema se lo podemos atribuir al desenlace. Pero la película, querido Josh, se va al traste desde el minuto 1. Y sobretodo por culpa de un reparto al que el director no ha sabido transmitir sus ideas: los cinco protagonistas quedan demasiado inconexos (no sus personajes, sino sus actores), no existe química alguna entre ellos, sólo palabrería y poco más.

El intento era loable, el de borrar todo lo anterior y hacer unos nuevos 4F a través de la nueva generación, hacerlos más jóvenes y creando la puerta dimensional, en lugar de algo más mayores y viajando al espacio. Josh Trank nos prometía una película más de ciencia-ficción que de superhéroes, y ha tenido que soltar culebras y quejarse de la Fox para no salir retratado, ya que se queda todo en agua de borrajas. Primero, porque igual se ha quedado una hora de material rodado en la sala de montaje. De otra manera no me explico que una película de 100' tenga la mitad de introducción, 20' de nudo, y que el desenlace se lo ventilen en 15'. Te quedas con la cara de tonto.

Y otro tema que siempre decimos en el blog: ¿tanto cuesta hacer un buen "malo"?. El Dr Muerte de esta película es de risa, y más cuando lo vemos sin la típica tapa. Pero esto que mierda es? No hace falta explicar la vida de cada villano, pero hacerlo con un poco más de cariño, que transmita miedo de verdad, que amenace y te acojones, y que no te den ganas de darle un abracito de compasión. Menos rallitos de colores y más caracter, y si no sabeis, poner al SuperSkrull, que estamos hasta las narices del Dr Doom, que no acertais ni a la de tres.

Resumiendo, no vale la pena pagar por ésto. Termina la película y te quedas pasmao, el detalle de los poderes es penoso, La Antorcha Humana no hace ni puta gracia, Sue Storm es una jodida borde, Ben sale al principio, y después de una hora sin aparecer, se convierte en La Cosa, y el Dr Muerte es una mala copia nihilista del original del cómic. Para colmo, un Reed Richards sin carisma, que no le pega ni con cola a Miles Teller. Por eso, queridisimo Josh Trank, quizás no toda la culpa es de la Fox (ojalá lo sea). Y si tienes huevos, demuestranoslo en un Director's Cut que merezca la pena.

jueves, 15 de enero de 2015

WHIPLASH

Señores, atención!! Whiplash es un peliculón. Mucho se hablara de los Globos de Oro, de la lista de nominados a los Oscars, de Birdman, The Imitation Game o de American Sniper, el último trabajo de Clint Eastwood. Pero dudo mucho que ninguna de las tres tenga el mismo tratamiento del ritmo de Whiplash. Ritmo tanto musical como narrativo, porque el novato Damien Chazelle te lleva en volandas a través de dos estandars del jazz, Whiplash y Caravan, a golpe de plano y de batería, en una historia de superación nada edulcorada.

Andrew Neyman (Miles Teller) es un talentoso estudiante de bateria que tiene como objetivo entrar en la Banda de Estudio de la Universidad de Schaffer, al mando de la cuál se encuentra el profesor Terrence Fletcher (J.K.Simmons), conocido tanto por sus éxitos como por sus rigurosos medios de enseñanza. Andrew tiene talento, pero deberá trabajar duro para lograr su sueño de triunfar como baterista de Jazz

Lo que primero llama la atención de Whiplash es, obviamente, sus interpretaciones. Tanto Miles Teller como J.K. Simmons están enormes en sus papeles. El joven porque, con esa pinta de chico normal y el talento que habia demostrado en "The Spectacular Now", borda el papel del chaval que quiere huir de una futura vida de fracasado, más o menos como la que tiene su padre ahora, y para ello no duda en sobresforzarse e incluso sacrificar parte de su vida en el camino. Injustificable que no esté nominado a éstos Oscars 2015. El segundo, porque sólo con su presencia llena toda la pantalla, e impone respeto no sólo a Andrew, sino que esa sensación logra traspasar la pantalla, tal como hacia el Sargento Hartman de La Chaqueta Metálica. Un papel riguroso y disciplinado, exagerado en ciertos momentos, pero que está tan bien justificado que no te deja ninguna sensación de gratuitidad en sus actos, y que le ha valido su nominación a mejor actor secudario.

Lo segundo que llama la atención es como un director novato como Damien Chazelle logra semejante tratamiento de la película, tanto a nivel sonoro como visual, y no sólo por lo estudiado de sus planos (picados sobre la sección de metales de la banda, o primeros planos de los platillos sudorosos incluso sangrienos a veces), sino porque tampoco visualmente se dispersa. Los espacios son pequeños, casi no hay exteriores porque lo que importa es lo que pasa en el estudio. Y es en esas escenas donde un montaje feroz consigue unir ese concepto visual con la belleza que te entra por los oídos. Porque la banda sonora destacan Caravan, mítico tema de Duke Ellington, y el más desconocido (al menos para mí) Whiplash de Hank Levy, y lejos de centrarse en su parte más melódica (como harian otros) aquí la vemos desde un punto de vista más técnico, más de tempo, reflejando la dificultad de la partitura. Además de esos dos temas, los reponsables de la BSO son Tim Simonec (Up, Increibles, Star Trek), y Justin Hurwitz, con menos experiencia, pero al que seguro le lloveran ofertas.

El principal problema que tiene Whiplash en nuestro país es, obviamente, el desconocimiento del estilo musical, y de esa actitud frente al esfuerzo diario (¿pais de pandereta?). Es por eso que entras o no entras en la película. Y puedo llegar a entender que haya gente que no entre, pero peor para ellos. Porque si entras desde el principio, cuando el director de la primera merecida pausa, mirarás el reloj y verás que ya han pasado 30' y casi ni te has enterado, y luego media hora más, y cuando termine se te habrá hecho corta (que lo es), y hubieras querido más, porque ante este tipo de películas tan vertiginosas, lo mejor es dejarse llevar.
NOMINACIONES OSCARS 2015:
Mejor Película
Mejor Actor de Reparto (J.K. Simmons)
Mejor Guión adaptado (Damien Chazelle)
Mejor Montaje
Mejor Sonido

lunes, 17 de marzo de 2014

THE SPECTACULAR NOW


Basada en una novela de Tim Tharp, cuenta la historia de Sutter Keely (Teller), un estudiante juerguista que tras romper con su novia de siempre, conoce a Aimee Finicky (Woodley), una tímida e inadaptada adolescente. Sin saberlo ni pretenderlo, poco a poco la relación entre ellos se hace más íntima.....

Toda una sorpresa esta película que fácilmente a primera vista se podría convertir en una teen movie televisiva. Y es que de películas donde aparecen adolescentes te puedes encontrar desde buenas como Las Ventajas de Ser un Marginado (próximamente en este blog) , cachondas y tontainas como la saga American Pie. Pero lo que sorprende de The Spectacular Now que pertenece a las del primer grupo, pero ocupando otro posicionamiento para retratar sus experiencias.


Sin duda (y tampoco lo niego) la trama principal es la del duro paso que hay que dar para abandonar la adolescencia y pasar a la madurez. Dejar el instituto y elegir si ir a la Universidad o integrarse en el sistema y buscar un trabajo. El comenzar a entender de una vez todos los motivos por los que tu madre te ha estado echando bronca, o el por qué de no explicarte ciertos temas de su vida privada. Y ese paso es duro, sobretodo para Sutter, que es un tío que a pesar de no ser el típico guaperas, es el típico tío que cae bien tanto a chicos y chicas como a sus madres, a pesar de ser un inmaduro con problemas de alcoholismo.

El dúo protagonista, Miles Teller (Project X) y Shailene Woodley (Los Descendientes) conectan muy bien y consiguen que empaticemos con ellos, sobretodo gracias a ella que está magnífica en su papel de chica retraída. Además, la labor de dirección es fundamental cuando la relación entre ellos es tratada con una naturalidad desbordante, sobretodo cuando era muy fácil haber caido en los tópicos de la comedia romántica adolescente al uso. Y es que, a diferencia de éstas, estos dos chicos de 18 años hablan como tal, y no como si fueran unos niñatos, o soltandose frases lapidarias cada 5 minutos. Es incluso sorprendente como el tema de la perdida de la virginidad es tratada de una manera tan sobria y con absoluta normalidad, igual que los problemas de alcoholismo del protagonista. Los adultos son tratados como tal, y aunque no se les vea, como a la madre de Aimee, son los auténticos catalizadores de ese paso a la madurez. Otro punto a favor de la película, nada de padres guays y enrollaos.


En definitiva, The Spectacular Now es una película que es honesta y transmite realidad, que podría estar hablando de nosotros o de algunos de nuestros amigos en la adolescencia, aunque nunca hemos acudido a un baile de graduación. Es como la Stand by Me del cine infantil. Y otro ejemplo más de que no hace falta alargar la duración más allá de la hora y media cuando sabes lo que pretendes