sábado, 4 de abril de 2015

WELP (CUB)

Welp (en el idioma de flandes) o Cub, como se la conoce internacionalmente, ha levantado muchas espectativas desde que el año pasado su director, Jonas Govaerts, recogiera el premio a mejor dirección en la pasada edición del Festival de Sitges. Pero cuidado!! ese premio no conlleva la responsabilidad de una gran película, de hecho, Cub es una película bastante predecible, que destaca por otros factorers que enseguida repasamos...

Un grupo de boyscouts belgas emprenden una excursión a Francia. Entre ellos está Sam, un niño de 12 años retraído y con un oscuro secreto, que recibe las mofas del resto de excursionistas. Una mañana, Sam descubre una guarida en un árbol, y cuando avisa al resto de sus compañeros, todos se mofan de él. Pero en esa cabaña vive alguien, un extraño habitante del bosque...

Welp, traducido al castellano, significaría algo así como cachorro. Y ésa palabra es la que más define a la película. Porque los exploradores son pequeños cachorros, porque Sam en sí es un cachorro todavía má particular, curioso y tenaz. Porque el misterioso habitante de la guarida también es un cachorro. Y porque, sin ir más lejos, hasta su director es un cachorro, sin experiencia aparte de algunos cortos y episodios para TV. Pero hay algo especial en todos esos cachorros, y que iremos descubriendo a medida que avance la película.

Porque el director ha pasado de grandes florituras. Sabe que una película de género con niños conlleva sus peligros, de que si los lleva demasiado al extremo no todos responden por igual. Visualmente es heredera de la cinematografía francesa de Jean-Pierre Jeunet, mostrando cierta luminosidad en las escenas diurnas (normal visto el paraje donde están acampados los cachorros), hasta cierta oscuridad y un toque de subsuelo que en eso si recuerda más a Delicatessen, a base de tuberias, pasillos y trampas. Aparte, la dirección que hace de un reparto desconocido está a la altura, destacando obviamente el papel de Sam, de un niño, Maurice Leujtien, que apunta maneras.

Aún así, a la película le cuesta demasiado arrancar. Es tanto el énfasis que pone en su introducción (incluyendo hasta personajes fácilmente obliaves, como el guardia o los hermanos del kart) que la acción tarda en llegar. Eso sí, cuando llega vale muchísimo la pena, más por el tono que va cogiendo la película que por la más pura espectacularidad, que más bien tiene poca. Pero consigue mantenerse en el camino que había marcado hasta entonces, consiguiendo un desenlace muy creible y acorde con la película,

Welp no es un peliculón, pero deja buen sabor de boca. Sin funambulismos pero que también peca a veces de falta de tensión. Un buen debut de un director del que esperaremos algo más, seguro.

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