miércoles, 30 de julio de 2014

SHORT TERM 12

Grace (Brie Larson) trabaja como supervisora en Short Term 12, un centro de acogida para adolescentes en situación de vulnerabilidad. Le encanta su empleo y vive entregada al cuidado de los chicos. Pero, al mismo tiempo, pesa sobre ella un pasado conflictivo que la llena de angustia...

Es una pena que películas como ésta pasen casi desapercibidas entre tanto estreno veraniego de películas mayores en presupuesto, pero muy inferiores en cuanto a calidad. Porque Short Term 12 o como se titula aquí, Las Vidas de Grace, es una película pequeña que quizás si hubiera sido dirigida por otro director con más caché, o con un reparto más conocido, se llevaria todo los premios de carrerilla.
Porque la historia que nos cuenta la película es redonda y cautivadora, aparentemente dramática pero con muy buenos momentos divertidos. Una lucha constante por darles una vida mejor a adolescentes vulnerables, pero fuera del punto de vista sentimentaloide. Porque en Short Term 12 todos tienen problemas, no sólo los niños, y ahí es donde la película se hace fuerte. Nos permite salir fuera del centro y ver la vida de Grace, su situación sentimental pasa por un momento complicado y para colmo, algun fantasma de su pasado planea asomar la cabeza. Pero lo mejor de todo es que la historia no es sólo Grace, también estan Mason (John Gallagher Jr.) y el resto de cuidadores. Y por supuesto los niños, aquí tratados como personas, temerosos de por lo que pueden encontrar en el mundo exterior.

Denis Cretton, director y guionista, ha creado un guión sobre el que recae toda la fuerza de la película y que ha sabido trasladar perfectamente a la pantalla, seguramente gracias a que estuvo dos años trabajando como ayudante en un centro parecido. Un reparto que lo borda, creando unos personajes creibles, y que en situaciones límites, aportan una veracidad aplastante, no sólo los protagonistas, sino también los chicos: Markus, Sammy y Jayden están fenomenales.
Una película que en el fondo trata algo tan básico como los problemas con la (in)comunicación, el del saber expresar los poblemas, que no hay nada bueno dejándolos dentro y de que todos tenemos derecho a un futuro mejor del que nos lastran las acciones de nuestro pasado. Una historia que aunque parte de la ventaja de ser un tema sensible y bastante espinoso, no cae en la lágrima fácil ni en absurdos clichés. Porque a veces la realidad puede ser así de cruel, aunque a muchos no nos lo parezca.

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