martes, 26 de febrero de 2013

ARGO


Teheran 1979. En plena crisis entre Iran y los EEUU, 6 diplomáticos estadounidenses se refugian en suelo canadiense cuando la población iraní ocupa su embajada. Desde la CIA recurren a Tony Mendez (Ben Affleck) para perpetrar un original plan para ayudarlos a salir del pais......

Si en 2009, en plena crisis con Afganistán, desde Hollywood ya nos untaron la tostada con ese panfleto yanky que era En Tierra Hostil, éste 2012, en plena cruzada contra El Eje del Mal, tampoco se iban a quedar de brazos cruzados, y nos embetunan esta Argo, esta vez "based in a true history", pero con las mismas intenciones que su antecesora. Porque por mucho que se esfuerce la película al principio de mostrarnos el origen del conflicto: el asilo político que otorgó EEUU al Sha de Iran cuando éste fue relevado del poder y reclamado por la justícia popular, sólo cabe una breve crítica de 3 segundos sobre todo el oro con el que el exdirigente iraní pagó el favor. Entonces.....¿quienes son los malos? A ojos de Ben Affleck está claro: los iraníes, unos salvajes barbudos que sólo hacen que hablar a gritos, colgar a inocentes en la via pública, armar a sus mujeres, esclavizar a niños a favor de la causa, etc. Ni una crítica al gobierno de su país al respecto.
La película intenta ser un thriller político (WTF?), pero desde luego no consigue su objetivo. Aunque al principio pretende darle tensión en el asalto en la embajada con un montaje vertiginoso de 15 imagenes por segundo, alternando imagenes reales con las filmadas, donde el resultado es más molesto que otra cosa. Señor Affleck, la tensión se trabaja sobretodo en recrearse en la situación, en un buen trabajo de actores, en intentar captar toda la violencia fuera de plano, no en un montaje frenético que lo único que hace es marear y sacarte de la escena. Luego la película se tranquiliza e incluso ironiza comparándola con la banalidad de la industria cinematográfica del momento. Es sin duda el mejor momento de la película, donde aparecen dos actores de verdad (enormes John Goodman y Alan Arkin) representando lo más desfasado del Hollywood ochentero.

Después del interludio estadounidense, viene el auténtico drama: Ben Affleck. Desde luego este tio cada vez lo hace peor, o lo que es lo mismo, lo hace igual. Porque tanto le da que interprete un agente de la CIA, que un ladrón de bancos, que un astronauta.....el gesto es el mismo siempre. Sólo hay una explicación para que un actor tan inexpresivo siga trabajando, y es que sea él el director de sus películas. La misma cara estando encerrado en su habitación fumando y bebiendo whisky como si se creyera John Wayne, que en medio del bazar de Teheran a punto de ser lapidado. La misma puta jeta.
 Y en lo que a la película se refiere, lógicamente va perdiendo fuelle. Todas las tensiones que se presentan, todas, resueltas de la manera menos creíble per más correcta a los ojos del hermano yanky. Por poner un ejemplo: SPOILER hay un momento en el que un diplomático no se fia de que la misión vaya a salir bien, y con razón. Se acerca el prota, le dice el nombre real y que tiene un hijo de 10 años esperando...y solucionado, oiga. Eso si que es don de gentes FIN SPOILER. Lo mismo para un momento de crisis que tienen en el bazar, o subidos en una furgoneta, persecuciones entre coches y aviones, etc. Lo normal es que no pase nada....
Único punto positivo de la película: toda la recreación que hacen de la época, tanto a nivel de vestuario como social (ya se encargan ellos de mostrarlo luego al final de la peli con algunas fotos reales).
En fin, ya se sabe quien maneja algunos hilos de la industria cinematográfica yanky. Sólo hace falta una orden para poner en marcha la maquinaria del panfleto, y repartirlo por todos los festivales y premios posibles. 
A ellos que no hacen otra cosa más que mirarse el ombligo ya les va bien. 
Tontos los demás por reirles las gracias

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