jueves, 2 de julio de 2015

IT FOLLOWS

Hace cosa de un mes llegaba a España una de las gratas sorpresas del pasado festival de Sitges 2014. Una película de estética indie, con cierto aire a los slashers clásicos de los 80's, pero que ofrecía un nuevo aire al cine de género, gracias, entre otras cosas, a lo novedoso de su apuesta, el saber actualizarse a los tiempos sin caer en temáticas "pasadas" y a una gran Maika Monroe.

Jay se despierta atada a una silla. Su captor es su novio, que tras acostarse con ella en el coche, la droga para amordazarla y llevarla a un edificio en ruinas. Allí el novio le pasará el testigo, Jay será a partir de esta noche perseguida por "fantasmas". Con la ayuda de sus amigos, intentará buscar la manera de poner final al acoso...

En Fantasticine no nos cansamos de avisar que quizás estemos ante una tercera edad de oro del cine de género, y ya tocaba. Llevamos un tiempo donde el género se está renovando gracias a apuestas originales de directores, casi todos ellos noveles, pero empapados de clásicos hasta las cejas. Es esa mezcla del pasado y lo actual lo que evita caer en eternas formulas ya algo caducadas. Del psicológico al slasher, del french horror al gore, todos han sabido nuevas ecuaciones para llamar la atención de un público demasiado exigente.

Con It Follows, David Robert Mitchell consigue un ejercicio de terror psicológico mezclado con el slasher más light, ya que en la película no aparece ningún "serial killer" pero la protagonista es sometida a un acoso y derribo digno del mismisimo Michael Mayers. Y es que, desde un buen inicio, la película nos traslada visualmente al cine de Carpenter, urbanizaciones desiertas, planos bastante amplios, y la protagonista asediada en todo momento. Aunque para no caer en la copia, los "acosadores" de It Follows son fantasmas, da igual la procedencia y su relación con la protagonista, ella ve fantasmas (es la única que puede) y como éstos la persiguen intentandola matar. Otra de las sorpresas, la persecuciones no son vertiginosas al modo "speed zombie", es un acoso tipo gota malaya: pausada y constante.

Más puntos a favor de la película: el abanico de protagonistas se abre, como en las películas de "cabin in the woods", a una pandilla de amigos del barrio, pero esta vez no está la tipica pija o el negro que primero muere. Estamos en un barrio de la América profunda, y los chavales pertenecen a familias desestructuradas, rotas por el alcohol, la cárcel o los cuernos, alejados de los adultos, como aquellos chavales de "Stand by Me" (otro punto a favor más).Y como no podía ser de otra manera, un lifemotiv digno al año 2014, la adolescencia y su relación-osesión por el sexo. Casi sin posicionarse, pero mostrando una realidad, ya que el novio de Jay le pasa "la maldición" tras mantener relaciones, y la única manera de que se libere, es volviendolas a tener. Entonces: ¿el sexo nos hará libres? ¿o no?

Pero ojo, es cierto que It Follows es una buena película, excelentemente rodada, y con una gran Maika Monroe que ya deslumbró en The Guest. Aún con esas, cae en los mismos pecados de películas noveles parecidas en que guionista y director son la misma persona: la falta de profundidad en su propuesta, y sobretodo, en el desenlace. Cierto es que tampoco nos gusta que nos lo den todo masticado, ni que los desenlaces sean a base de flashbacks tramposos, pero un final más digno y con algo más de épica le hubiera venido de perlas a la película. En cambio, la sensación que te deja It Follows en los títulos de crédito finales es algo confusa. Particularmente, creo que se le ha dado demasiado hype a la película, que no es, ni por asomo, de las cinco mejores películas de la última década, ni un clásico instantáneo, como otros prometen.


jueves, 9 de abril de 2015

THE GUEST

Los fans del terror conocíamos a Adam Wingard por sus trabajos en V/H/S o The ABC's of Death, o por películas como Home Sick o la más reciente You're Next (Tú eres el Siguiente). Esta vez se vuelve a unir con Simon Barret (guionista) para deslumbrarnos con un thriller de acción en toda regla, y una de las mejores películas que el pasado 2014 pudimos disfrutar en Sitges

David irrumpe en el hogar de los Peterson de una manera especial. Era compañero del primogénito de la familia, Caleb, muerto en la guerra de Afganistan. Como David se muestra educado y cordial, los Peterson deciden alojarlo unos dias en su casa, pero a medida que pasan los dias y presionado por las indagaciones que hace la hija de la familia, David irá demostrando su verdadero carácter...

Señoras y señores, siéntense en sus butacas y disfruten. Porque The Guest es lo más parecido a aquellos thrillers de acción con los que gozábamos en los 80's, gracias a que comparte todos los ingredientes de las grandes películas: protagonista carismático, un guión redondo, dirección firme, buena banda sonora, y algunas secuencias tan desfasadas como las de antaño.

La pareja Wingard-Barret han sabido dar con la tecla que les faltaba en sus anteriores películas. You're Next era bastante destacable, pero tenia un par de puntos en los que cojeaba un pelín. Primero, un protagonista como dios manda, que llena la pantalla en cada tramo, gracias al magnetismo que supura Dan Stevens en cada frame. Es imposible, seas hembra o varón, que no te atrape con esa mirada de chico bueno, pero que se nota que esconde algo malote y perverso. En cada una de sus muecas sabes que algo raro pasa con este tío. El resto del reparto está de notable, sobretodo la hija, Maika Monroe, que pronto veremos en It Follows, y es una jovencita a tener en cuenta en el género.

Otro de los puntos a favor de la película es un pulso narrativo firme y una factura impecable, el cuidado que se le ha dado a cada secuencia se nota. La ambientación en un pueblecito inmerso en las fiestas de Halloween también ayuda, y mucho, dándole esa estética de clásicos como los de Carpenter y otros slashers de la época. Un pueblecito donde todos se conocen y hace tambalear los cimientos de su bienestar. Además, el guión es fantástico: lleno de guiños cómicos, pero sin olvidarse de una trama sólida que siempre va por delante del espectador, y controlando que cada uno de sus giros no se desboque. Porque hay giros, y muy buenos: lo que empieza como una película de un lobo solitario caminando por una carretera termina como....

Y qué decir de la Banda Sonora de la película: no hay hits del pasado como algunos podrían pensar. Todo temas de un nuevo techno sintético y pausado, tan de moda en las últimas películas del género estrenadas el año pasado (It Follows sin ir más lejos). Colchones sintéticos, bajos muy graves, cajas de ritmos y algunas guitarras, temas de Clan of Xymox, Survive o Love & Rockets. ¿Os acordais de la bso de Drive? Pues algo parecido pero no tan dulce, con un toque muy alemán.

No le puedo poner ninguna pega a la película. Quizás que su hora y media se hace demasiado corta, o algunas de esas secuencias exageradas. Pero que carajo, eso también es otro punto a favor para The Guest. Una película que llega este fin de semana a las salas españolas, supongo que con excasa distribución, pero que merece ser admirada por todo el gran público, y más los que rondamos la cuarentena y añoramos ese tipo de cine. Porque Fast&Furious quizás esté bien, pero The Guest se la pasa por el mismo arco del triunfo.

sábado, 4 de abril de 2015

WELP (CUB)

Welp (en el idioma de flandes) o Cub, como se la conoce internacionalmente, ha levantado muchas espectativas desde que el año pasado su director, Jonas Govaerts, recogiera el premio a mejor dirección en la pasada edición del Festival de Sitges. Pero cuidado!! ese premio no conlleva la responsabilidad de una gran película, de hecho, Cub es una película bastante predecible, que destaca por otros factorers que enseguida repasamos...

Un grupo de boyscouts belgas emprenden una excursión a Francia. Entre ellos está Sam, un niño de 12 años retraído y con un oscuro secreto, que recibe las mofas del resto de excursionistas. Una mañana, Sam descubre una guarida en un árbol, y cuando avisa al resto de sus compañeros, todos se mofan de él. Pero en esa cabaña vive alguien, un extraño habitante del bosque...

Welp, traducido al castellano, significaría algo así como cachorro. Y ésa palabra es la que más define a la película. Porque los exploradores son pequeños cachorros, porque Sam en sí es un cachorro todavía má particular, curioso y tenaz. Porque el misterioso habitante de la guarida también es un cachorro. Y porque, sin ir más lejos, hasta su director es un cachorro, sin experiencia aparte de algunos cortos y episodios para TV. Pero hay algo especial en todos esos cachorros, y que iremos descubriendo a medida que avance la película.

Porque el director ha pasado de grandes florituras. Sabe que una película de género con niños conlleva sus peligros, de que si los lleva demasiado al extremo no todos responden por igual. Visualmente es heredera de la cinematografía francesa de Jean-Pierre Jeunet, mostrando cierta luminosidad en las escenas diurnas (normal visto el paraje donde están acampados los cachorros), hasta cierta oscuridad y un toque de subsuelo que en eso si recuerda más a Delicatessen, a base de tuberias, pasillos y trampas. Aparte, la dirección que hace de un reparto desconocido está a la altura, destacando obviamente el papel de Sam, de un niño, Maurice Leujtien, que apunta maneras.

Aún así, a la película le cuesta demasiado arrancar. Es tanto el énfasis que pone en su introducción (incluyendo hasta personajes fácilmente obliaves, como el guardia o los hermanos del kart) que la acción tarda en llegar. Eso sí, cuando llega vale muchísimo la pena, más por el tono que va cogiendo la película que por la más pura espectacularidad, que más bien tiene poca. Pero consigue mantenerse en el camino que había marcado hasta entonces, consiguiendo un desenlace muy creible y acorde con la película,

Welp no es un peliculón, pero deja buen sabor de boca. Sin funambulismos pero que también peca a veces de falta de tensión. Un buen debut de un director del que esperaremos algo más, seguro.

martes, 17 de marzo de 2015

TOKYO TRIBE

Vamos con la última de las locuras de Sion Sono: Tokyo Tribe. Una película que ha levantado muchas ampollas en varios festivales donde se ha proyectado (Madrid o Sitges, entre otros) pero que sigue muy acorde a los temas tratados por el director. ¿Entonces por qué tanta polémica?. Supongo porque una adaptación de manga filmada a golpe de hiphop no es la mejor película para proyectarse en un festival de cine fantástico y de terror. Obvio es que el fallo recae sobre los programadores o cierto público estrecho de miras, no sobre la película ni su director

Nos encontramos en un Tokyo distópico dominado por bandas callejeras, donde la ruina y el desorden conviven con la violencia, las drogas y la prostitución. El líder de una de ellas, el temible y sádico Bappu, aprovecha un ligero incidente para desencadenar la gran batalla contra todas las tribus: planea destruirlas a todas y quedarse él sólo al mando de la ciudad.

Si no nos había quedado claro, con películas como Love Exposure o Why Don't You Play In Hell, que Sion Sono era un director diferente, con Tokyo Tribe termina de poner los machos sobre la mesa, revelándose como sucesor de esa filmografía diferente japonesa, la de Miike o Kitano, mirando hacia un futuro alocado, pero siempre con un ojo puesto en los referentes. Si en su anterior película homenajeaba a los clásicos nipones, al cine yakuza y al de samurais, en este caso pone el foco en el americano, con homenajes que van desde Scarface hasta The Warriors o Streets of Fire.

Un inicio elegante, a modo de plano secuencia, muestra el suburbio principal donde se desarrollarán los hechos. Borrachos, prostitutas, niños compartiendo un trozo de pan, locos profetas, y en medio de ellos su narrador, un joven que a ritmo de rap elegante, nos presenta la historia. Llega una joven policia, con ganas de poner orden en el lugar, pero la coge un lider de la banda, la desnuda, la sobetea, y con la ayuda de una navaja le muestra (a ella y a nosotros) todas las bandas que conforman la terrible ciudad. Aparece una vieja dj, y con un spinback, nos adentra en la película. Bienvenidos al universo de Sion Sono

A partir de ahí el director nos lleva de un punto a otro de la ciudad, cuidando el más minimo detalle en cada plano, recargándolo con un barroquismo futurista pocas veces visto. Lejos de la oscuridad que en otras películas se plantean, aquí los suburbios brillan con luz propia a base de neones o fuegos artificiales. Sus personajes se deslizan por los escenarios, cada cuál más loco y diferente, con especial detalle a la exageración del señor, un histriónico Lord Buppa, seguido por sus dos hijos, diferentes entre ellos pero afines a un bien común. Pero no todo es sadismo y violencia, también hay momentos más sensuales, sobretodo los protagonizados por Nana Seino, en un papel muy del gusto del director, el toque virginal y puro a una película de derroche sexual y sanguinario

El toque de Sion Sono en la mesa de edición también es digno de estudio. No todo son planos secuencias ni picados, también hay tiempo para los planos cortos y las coreografías, para cuidar el momento justo donde enseñar unas dulces braguitas virginales, o el paquete del salvador de turno. Porque ahí nos espera la sorpresa final, un desenlace mucho más sencillo y real, de envidias y rencores, que es el que sirve de espoleta para el odio entre Mera y Kai. Pero es en la edición donde tiene Tokyo Tribe su talón de Aquiles: el uso de unos fx digitales que en cierto punto de la película dan al traste con todo lo hecho antes. No digo que no estén justificados, en un camino hacia la hipérbole masiva, lanzar un tanque a toda pastilla por los suburbios o una máquina de trinchar gigante está justificada, pero eso no justifica la mala calidad de su imprimación en la película (aunque se te escape alguna carcajada)

Resumiendo, que Tokyo Tribe no es película para todos los públicos, eso es evidente, ni para todos los festivales. Seguramente si la hubiera visto en un contexto diferente, también me hubiera decepcionado algo. Pero de ahí a decir que es una película lamentable, hay un trecho. Porque Tokyo Tribe, y casi toda la obra de Sion Sono, van camino a convertirse en clásicos del cine transgesor nipón. Un musical a golpe de hiphop gansta, pero con mucho gusto en el cuidado ritmo y montaje, y un concepto visual apabullante son las puntas de lanza de la película, y a los mandos, un nuevo MC en la ciudad: Sion Sono





viernes, 6 de marzo de 2015

MAPS TO THE STARS

Después de ver Cosmópolis, muchos éramos los que pensabamos que el genio de David Cronenberg había llegado a su fín. Tras convertirse en un alborotador de adolescentes sedientos de "nueva carne" en los 80's, meterse en las mentes de curiosos personajes con oscuros deseos y pasados turbios a finales de los 90's y 2000, y tras ese pequeño bache que fueron Cosmopolis y Un Método Peligroso, el director canadiense reaviva el fuego más crítico contra un elemento que conoce bien: Hollywood y su star system

Havana Segrand (Julianne Moore) es una actriz en horas bajas, y obsesionada por interpretar un papel que hizo famosa a su madre en los 60's. Agatha Weiss (Mia Wasikowska) acaba de salir del psiquiátrico, y encuentra trabajo como asistente de Havana. El hermano de Agatha, el pequeño Benji (Evan Bird) es una estrella del cine adolescente, y el padre de los dos, el dr. Stafford Weiss (John Cusack) es el terapeuta de Havana...

Map to the Stars es un curioso cuento sobre los habitantes de Hollywood y todos sus defectos, sobretodo el de su obsesión por la fama. Y para llevarlo acabo, David Cronenberg vuelve a convertir el sueño en pesadilla, como hacía en sus inicios. Desnuda a sus personajes para mostrar sus defectos, como hacía en Cromosoma 3, desvela sus obsesiones como en Crash, y destapa sus mentes como hacía en Scanners. Pero también juega al gato y al ratón, como en Una Historia de Violencia, retorciendo sus vínculos para pasar de la pesadilla a la tragedia.

Y para ello se sirve de un guión que, aunque le cuesta un poco al principio arrancar, a medida que avanza se afila como un estilete, dando mandobles a diestro y siniestro, da igual que sea cienciología, el fenómeno fan, de los premios, y de las estrellas adolescentes. Y todo ello apoyado en un gran reparto del que Cronenberg sabe sacar todo su jugo, sobretodo de las féminas. Porque Maps to the Stars es una película de mujeres: una Julianne Moore excelente y sobre la que recae el peso de la película, y una Mia Wasikowska de la que ya no nos extraña sus buenas actuaciones, es un pedazo de actriz en papeles algo diferentes. Incluso el reparto masculino, encabezado por Cusack y Pattison está bien aprovechado.

El problema quizás es que la idea que uno tiene de sátira sobre Hollywood es más un lastre que un beneficio para la misma película. Es decir, en una sátira uno espera algo más de humor negro, que huela a ácido en cada fotograma, y eso sólo funciona en las ocasiones que aparece Havana y Benjie. Con el resto de reparto se masca más la tragedia desde un principio, algo oscuro e inquietante que poco a poco se irá desvelando. Es por ese motivo que no termina siendo una película redonda, sino el resultado es una especie de poliedro con muchos vértices donde las lineas no siguen un mismo plano, y entorpece la narrativa.

Pero sin duda alguna, Maps to the Stars sigue siendo una película a reivindicar de un director que ha vuelto, y esperemos que se quede. Porque lleva toda la vida manejando personajes diferentes a los de otras películas, y lo hace de fábula. Y ya tiene la experiencia de un veternao y eso le da margen a pasarse por el arco del triunfo a gran parte del establishment fílmico, y sino que se lo pregunten a Scorsesse y su Lobo de Wall Street. Los viejos rockeros nunca mueren, aunque a veces se les de por muertos.



miércoles, 4 de marzo de 2015

HOUSEBOUND

Este año he tenido la suerte de descubrir tres buenas películas producidas en Nueva Zelanda, un campo desconocido para mí. Y he de reconocer que las dos me han alegrado bastante, por aportar una nueva manera de ver el subénero de las "haunted house" o casas fantasmas. Primero THE BABADOOK, que nos situaba en una familia monoparental (madre e hijo) que tenían que hacer frente a un espíritu surgido de un cuento. Después con WHAT WE DO IN THE SHADOWS, comedia vampirica hilarante que ya analizamos en esta entrada. Luego con esta HOUSEBOUND que comento en esta entrada: 

Kylie es condenada a ocho meses de arresto domiciliario en casa de su madre, que abandonó ya hace un tiempo y de malas maneras. La situación no será fácil, ya que no se lleva bien ni con su madre ni con su padrastro y,para colmo, tendrá que convivir con un fantasma que habita en el sótano...


Housebound sorprende, en primer término, con una dosis de humor negro que descoloca. Ante lo desconocido de la propuesta, esperaba la típica película de fantasmas, y lo que me encuentro es una película de familia desestructurada, con un pasado complejo, con una hija borde que no tiene más que tragar con esa situación de arresto, y una madre que quiere volver a formar la familia que antes eran. La primera parte es muy cómica, con unos diálogos y situaciones bastante punzantes, una madre actuando como si allí no hubiera pasado nada, pero preocupada por un suceso paranormal que vivió en el pasado: vio un fantasma en su sótano.

Aquí empezamos con la historia típica de fantasmas, con vecinos misteriosos, crujidos de suelos y tuberías, puertas que se abren, y una extraña fijación visual por los relojes. La historia incluye, además, dos sujetos más a la trama, que serán esenciales para que siga fluyendo sin muchos trompicones: un agente de la condicional aficionado a los fenomenos paranormales, y un psicólogo que esconde alguna sorpresa. Y volvemos a notar otro giro de guión.

Y la película se convierte en un thriller no muy denso, donde descubrimos algún que otro misterio, los protagonistas no son lo que parecían, y los hechos nos conducen a un final sorprendente, donde todo se mezcla con gusto, desde la comedia a la violencia más sangrienta. Y al final, el resultado es una película simpática, con una trama sorprendente aunque ya vista alguna vez en otra película, técnicamente no muy notable y con unos actores que cumplen con aprobado justito, pero que deja buen sabor de boca, y más después de lo visto en el último mes, que no ha sido muy bueno. Muy recomendable para ver con amigos o en familia, y una sorpresa para aquellos que no les va mucho el género de terror.

lunes, 2 de marzo de 2015

WHAT WE DO IN THE SHADOWS (Lo que hacemos en las Sombras)

La justa vencedora del premio del público de la pasada edición del Festival de Sitges 2014 es un falso documental con el que te troncharás de risa. Una historia de vampiros nunca vista perpetrada por los responsables de Flight of the Conchords, y que en sus dos únicos pases consiguió la unanimidad de toda la platea con risas y aplausos.
  
Compartir piso puede ser un coñazo, pero Viago, Deacon, Vladislav y Petyr tienen más problemas que discutir sobre quién lava los platos. Tampoco son jóvenes estudiantes. Son vampiros, comparten casa en Nueva Zelanda y nos cuentan sus vicisitudes en este falso documental...
Había una idea mejor para homenajear a los clásicos del vampirismo? Yo diría que no, ya que en este mockumentary aparecen representadas todas las facetas y edades de los chupasangres, desde el vampiro más antiguo Petyr (Nosferatu) de más de 8.000 años, Vladislav el Atizador, en clarísimo homenaje a Vlad el Empalador, de la novela de Bram Stoker, Viago, un tipo de vampiro del s. XVIII más bohemio, y Deacon, el vampiro nazi de la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos comparten casa en los suburbios de Wellington, Nueva Zelanda, y la vemos reflejada en este mockumentary con la excusa de que se prepara un documental para la TV con motivo de un carnaval pagano.

What we do in the Shadows es una película vertiginosa, que se te pasa volando, quizás por culpa de que cada minuto hay un gag hilarante, y no has terminado de reirte del primero y ya te viene el segundo. Pero nada forzado ni a base de chistes malos. Todo mostrado perfectamente con la cámara, o en el montaje, desde la manera de alimentarse, a las fiestas que han pasado juntos. Pero tampoco es una película que se quede estancada, porque cuando salen al exterior mantiene el nivel, con una vida nocturna bastante aburrida (no pueden entrar a las discotecas de moda porque no les invitan). Y cuando otra vez parece que se va a estancar, te meten otro giro con un par de personajes más, y así sucesivamente. 
En serio, no paran ni dan descanso, y los 84' que dura se te pasan volando. Y todo gracias a unos directores que en todo momento tienen el control de su obra, ya que dirigen, guionizan y actúan dos miembros de la comunidad vampírica: Jermaine Clement (Vladislav) y Taika Waititi (Viago), unos tios listos que han visto el éxito de la comedia en modo mockumentary como Modern Family añadiendole ese toque friki vampiresco. 
Y eso al público festivalero como el de Sitges o Toronto (también arrasó) le encanta.

viernes, 13 de febrero de 2015

THE SIGNAL (2014)


The Signal es una película scifi modesta, pequeña, que aunque quizás su argumento no sea del todo original (como hablaremos después) deja un buen gusto de boca al descubrir. Una cierta estética indie, una aparente falta de medios (en su inicio), que luego se convierte en un thriller algo efectivista, aunque quizás inexplicable en algunos puntos, ya que tiene algunas trampas que te despistan sobre lo que de verdad ocurre, y que te hace bajar unos puntos en su valoración final.

viernes, 6 de febrero de 2015

TUSK

¿Sabes esos dias que vas un poco "tocado" y se te ocurren ideas demenciales para una película? Pues eso es lo que le pasó a Kevin Smith y sus colegas cuando parieron la idea de esta película (y si no me creeis, esperad a los titulos de crédito, allí se revela todo). Como resultado, una de las películas que serán recordadas del pasado festival de Sitges, de esas que gustan al público festivalero, con descojone y secuencias directas a la memoria.

Wallace Bryton, un popular podcaster se dirige a Canadá, y las circunstancias le llevan a encontrarse con Howard Howe, un anciano particular que tiene una curiosa historia para que Wallace la explique en su programa: sobrevivió durante años en una isla desierta junto a una morsa...

Kevin Smith (Clerks, Mallrats) vuelve al cine más friky tras su experiencia con Red State, una película mucho más seria y crítica. En Tusk los personajes son los típicos a los que el director nos tiene acostumbrados (aunque esta vez nos priva de Jay & Bob), protagonistas de un submundo como el podcasting, detectives algo particulares (atención sorpresa), y ancianos con extrañas ideas. Todo aliñado con los diálogos de siempre, las mofas a los frikis y conclusiones bastante divertidas. Y todo ello no daria resultado sin actores que cumplieran las espectativas, y no estoy hablando del protagonista, un Justin Long bastante flojito. El que brilla por encima de todos es Michal Parks, que desde que QT lo reintrodujo en Kill Bill, está viviendo una vejez más que digna, con papeles que serán recordados por todos, y en esta película no iba a ser menos.

Pero aún así la película no llega a ser todo lo buena que uno espera. El ritmo a veces es demasiado torpe, empieza a buen ritmo cargado de gags, para luego convertirse en una película típica de terror durante unos minutos, y tras una elipsis bastante lenta que abre una segunda trama, viene el despiporre, un Kevin Smith desatado (o fumado) que nos regala secuencias tremendas, homenajes a otras películas de culto del cine fantástico reciente.  No quiero decir nada más para no chafaros la experiencia. Disfrutad la película tal como viene, no os pareis mucho a analizarla ni nada por el estilo. Riete cuando toca y aplaude cuando te apetezca. Porque Tusk, indudablemente, pasará a ser una película de culto moderno en pocos años.



jueves, 15 de enero de 2015

THE BABADOOK

Una de las tres mejores películas que se pudieron ver durante el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges 2014. Muchos la clasificarán como "cine de terror", pero ojo, no es una película de fantasmas al uso (aunque lo pueda parecer). Darle una oportunidad, estad atentos, abrios de ojos y orejas, y disfrutad de esta maravilla, una película de esas que os dará que pensar tras su final.

Amelia (Essie Davis) vive sóla con su hijo Samuel (Noah Wiseman) de 6 años, que vive aterrorizado por culpa de una imaginación descontrolada que le hace ver fantasmas que le quieren hacer daño a él y a su madre. Una noche, descubren un nuevo cuento en la habitación de Sam, y se disponen a leerlo. El libro habla de un extraño ser, El Babadook, que pide permiso para entrar en tu hogar, y si no lo haces, te matará...

No todo iba a ser volver a los 80's en el cine de género de los últimos años, y aquí viene Jennifer Kent, desde ni más ni menos que Australia (de dónde he descubierto muy buenas perlas este año), para demostrarnos que hay vida más allá de James Wan, y que puede hacer una película de "miedo" como las de antes, las de Friedkin, Kubrick o Shyamalan (cuando molaba). Una historia con aparente aspecto de cine de casas encantadas, pero que toca temas más profundos, como la pérdida del ser querido y la lógica depresión posterior, quizá tirando más hacia el "terror psicológico" que al puro cine de fantasmas demoníacos. Y para rematar, con muy buen criterio, un par de homenajes a los clásicos del género, esos homenajes que tanto nos gustan a los fans del género ;)

Y a pesar de ser la primera película de la directora, también guionista, se le nota un talento especial, una capacidad de rodar en espacios cerrados sin hacerlo aburrido, una magnífica dirección de actores (soberbios la madre y el niño), y lo que es mejor, la total ausencia de CGI's digitales que tanto estropean este tipo de películas. La fotografía también ralla a un buen nivel, y sobretodo destacable el apartado sonoro, que ayuda mucho a introducir el gusano del miedo en el público. Pero sin duda, lo mejor, es el trabajo de guión, sobretodo en el aspecto argumental, en como se va desgranando poco a poco el misterio, sin trampa ni cartón, poco a poco se atan los cabos y no queda suelto. Excelente.

Por eso os digo que le deis una oportunidad. No todos los dias se ven películas de este calibre ni de esta calidad fílmica, tan bien tratadas y desgraciadamente tan marginadas por un público que cae en las redes de productos mucho más inferiores como Ouijas o Herederos del Diablo.

domingo, 11 de enero de 2015

STARRY EYES

Es interesante el cambio que está sufriendo el cine de género, antes tan volcado en innovar, con más fracasos que éxitos, otras en copiar fórmulas exitosas en sagas de dudosa calidad. Ahora han aparecido una nueva generación de directores noveles a los que no les tiembla el pulso en recuperar las fórmulas que tanto éxito dieron al género en los años 80's. Empezó Ti West con películas como The House of Devil, y ahora aparecen otros como David Robert Mitchell (It Follows) o Jennifer Kent (The Babadook), dos de las mejores películas que pasaron por Sitges 14 y que podreis disfrutar este año en los cines. Entre medio de estas dos, colocariamos a Starry Eyes, una película no muy novedosa, pero que sabe jugar bien sus cartas en pro del buen cine de serie B

Sarah Walker persigue el sueño de cualquier aspirante a actriz en Hollywood: mientras trabaja a disgusto en un restaurante de Los Ángeles no tiene éxito en las audiciones que se presentan, lo que le lleva a estados de estrés casi traumáticos. Pero un día, tras una curiosa audición, recibe una curiosa oferta de una misteriosa productora de cine de género. ¿Hasta dónde estará dispuesta a llegar Sarah con tal de conseguir el papel protagonista que le ofrecen?

Se nota bastante el bajo presupuesto de Starry Eyes, sobretodo en el apartado técnico. Iluminación y fotografía son tratadas de una manera muy indie con cierto aire ochentero. Pero a su favor cuenta con varios factores que la hacen bastante interesante: el primero, sin duda, su actriz protagonista Alex Essoe, que borda un papel con muchas facetas, desde la más amable hasta la desganada, de la belleza exhuberante a la locura más inmediata. Y ese es uno de los puntos fuertes de la película, una verosimilitud que consigue traspasar la pantalla. Otro de sus puntos fuertes son los temas que toca. Bastante cercanos y críticos, sobretodo con la industria cinematográfica a bajos niveles, donde es dificil hacerse con un hueco, y estan las casas llenas de aspirantes a actores y/o directores, viviendo a la sopa boba. Es por eso que Sarah quiere escapar de ese estilo de vida, de las envidias hacia sus compañeras, y el de burbujas rellenas de fantasias profesionales. Y como si de Fausto se tratase, acepta un trato especial con una productora de carácter fantástico.

Y aquí aparecerá ya la trama fantástica, una mezcla de ese nuevo estilo que marcaron películas como Tanatomorphose, la de una transformación hacia la putrefacción, batiendolo junto a la tipica historia de venganza. Violencia y pobredumbre en una media hora final de mucho nivel, y que consigue mejorar mucho una película que en su tramo intermedio había decaido bastante, aunque necesario para justificar todo lo que ocurre después. Y para enriquecerlo todo, una banda sonora muy ochentera, al Carpenter's style, osea, muchos colchones sintéticos, bajos gruesos, y percusión digital. Muy buen acompañamiento.

Resumiendo, que Starry Eyes seguro no llegará a salas comerciales. Es un tipo de cine más apto para los amantes del género, destinado a festivales (se pasó en Sitges y en Molins), y donde seguro los fans descubriran muchos puntos de unión con otras películas clásicas del fantástico. No es imprescindible, pero muy agradecida de descubrir, ante tanta parafernalia comercial insustanciosa

viernes, 2 de enero de 2015

COLD IN JULY

Empezamos fuerte un mes de enero repleto de estrenos destacables, con esta historia de venganza que bebe mucho de maestros como Carpenter o Walter Hill, y que destila cine ochentero por las cuatro costados de la pantalla. Un thriller indie que gustó mucho en su paso por Sitges 2014, y que poco a poco se abre paso a través del VOD o de un estreno tardío en España.

En un pequeño pueblo de Texas, un ladrón entra de noche en el domicilio de los Dane. El padre de familia, Richard (Michael C. Hall) acaba de un disparo con el intruso. Durante la investigación policial, descubren que el ladrón es el hijo de un peligroso criminal, que no dudará en clamar venganza...

Jim Mickle es un director algo desconocido para el público, ya que sus anteriores películas, Stake Land o We are what we are no acabaron de cuajar del todo, por culpa de una temática a la que le faltaba enganche. Pero tranquilos, ese no es el problema de Cold in July, a los protagonistas les sobra talento, la ambientación es magnífica, su banda sonora muy destacable, y lo que es mejor, una historia de venganza que engancha a la primera, y con el suficiente desparpajo para apostar por un giro dramático bien consistente.

Porque Cold in July se divide en dos partes diferenciadas: una primera, a modo de presentación, excelente ritmo narrativo, pausado y a la vez misterioso, con una atmósfera bien cargada y momentos de tensión muy bien conseguidos. Un tour de force de dos grandes como son Michael C. Hall (Dexter) y Sam Sheppard, todo un veterano que sabe acojonar con su sóla presencia. En la segunda mitad la película tiene un giro inesperado, pero que sigue siendo bueno. El problema es que entra un tercer componente al thriller, un Don Johnson que aunque está espléndido en su papel, su personaje no termina de cuajar en la historia inicial. La trama, al cambiar de tercio, también parece que se aleje un poco del espectador, pero sigue manteniendo las claves del buen thriller, por lo que permaneces atento, pero eso sí, es una historia con la que cuesta empatizar.

Como decía al principio, es una película que bebe de los clásicos ochenteros. Visualmente es muy Carpenter, sobretodo en los exteriores, esos barrios tan típicamente americanos, esas invasiones domésticas, y todo excelentemente fotografiado y ambientado con una bso algo tétrica. Con el giro, se convierte en una historia más plural, con muchos más actores en escena, de pura acción detectivesca en plan doméstico. Una pena porque si hubieran apostado por la historia inicial, hubiera ganado muchos puntos, pero aún con todo es una buena película para empezar el año y un mes prometedor.
Un último consejo, yo no vería el trailer antes. Peligro de joderos la película.




jueves, 6 de noviembre de 2014

WHEN ANIMALS DREAM

Tenemos la suerte (para unos) o la desgracia (para otros) de que cada vez nos lleguen más películas de producción nórdica, y más allá de lo que más les destaca que es el thriller negro, nos llegan películas de género bastante notables, desde Let me in, una maravilla vampírica, hasta la más festivaleras como Dead Snow, o intrigas surrealistas como Borgman. Todas ellas con buena acogida por parte del público más purista del cine de género, pero que quizás les falte un peldaño para llegar a un público más general.

lunes, 3 de noviembre de 2014

FILTH

La película no esconde nada tras su título: Filth, que traducido al español sería como cochinada, escoria o inmundicia. Y es lo que se ve la adaptación de la novela de Irvine Welsh (Trainspotting), un descenso a los infiernos de la corrupción policial, a la extorsión,  y a un mundo de alcoholismo, prostitución y drogadicción, liderado por un James McAvoy en estado de gracia.

viernes, 31 de octubre de 2014

[REC] 4

Tiene que haber un momento en toda saga de películas de género en el que alguien tiene que pisar el freno. Es absolutamente necesario, y cuanto antes se haga, mejor. Porque lo que consiguieron Jaume Balagueró y Paco Plaza en el 2007 con [REC] fue algo tan aparentemente fácil pero complicado de llevar a cabo como "sorprender" al público y dejarlo clavado en la butaca durante los 76 minutos que duraba. Algo que no consiguieron con la segunda parte, y luego ya, con cada uno de sus directores trabajando en solitario, cambiaron un poco la forma con [REC]3 de Paco Plaza, y puro divertimento, y este final perpetrado por Jaume Balagueró que no hace justicia ni al nombre de la saga ni a su estilo.

jueves, 16 de octubre de 2014

RELATOS SALVAJES

Si hay una película que de verdad merezca la pena ver en pantalla grande este fin de semana, para pasar un buen rato en pareja, hecharse unas risas (unas cuantas) y salir del cine pensando que "hoy si ha valido la pena", esa es, sin duda, RELATOS SALVAJES. Dejaros de Torrentes y comedias bobas con gags vulgares, porque ésta película es inteligente, muy cómica, y además tan cercana que refleja algún momento de lucidez donde, hartos de la situación del país, hemos pensado en mandarlo todo a la mierda.

RELATOS SALVAJES es un compendio de 6 episodios inconexos argumentalmente, pero que reflejan la manera comñun en que sus protagonistas se enfrentan a las situaciones, como reza el lema, "perdiendo el control". Un incidente en la carretera, un millonario intentando proteger a su hijo, una persona que se alza en contra de las multas de aparcamiento, etc. Historias muy cercanas con soluciones muy drásticas... 

Si algo sorprende en esta película es que el director y guionista de todos los episodios sea la misma persona: Damián Szifrón, ya que tanto la manera de escribir como de rodar cada capítulo es diferente, y van desde géneros tan dispares como la road-movie hasta el drama familiar. Eso sí, en todos los capítulos el humor es bastante negro y el reflejo de la violencia con la que reaccionan los personajes es genial. Y tampoco nos engañemos, todas esas historias perderian mucho fuelle si no estuvieran interpretadas por actores de primera, que saben aportar naturalidad a unos personajes sacados de sus casillas. Desde Darín a Sbaraglia o de Érica Rivas a Rita Cortesse.

Por supuesto que habiendo 6 episodios, cada uno tendrá sus preferencias. A mí me parecieron todos maravillosos, pero si tuviera que destacar alguno sería el primero, por sorprendente, y el de Bombita porque, sin duda, es el más cercano. La estructura de los episodios, eso sí, es bastante parecida: un relato cotidiano bastante natural, que al llegar a un punto toma un giro inesperado.

En resumen, Relatos Salvajes es una fábula inteligentemente loca que refleja el lado más oscuro de nuestra sociedad moderna, donde cada protagonista (como muestra en los títulos de crédito) saca a relucir el animal que lleva dentro, y entre todos ellos, el más listo, el zorro, Damián Szifrón, que ha sabido unirlos con maestría.